20 de setembre del 2017

L'OPUS SADICUM PER EXCEL·LÈNCIA!


Donatien Alphonse François de Sade (Marqués de Sade)
La filosofia en el tocador
Traducción, prólogo y notas: Mauro Armiño
Editorial Valdemar
Madrid, septiembre 2000
ISBN: 84-7702-233-X
páginas: 263

Sinopsis

La filosofía en el tocador, publicada en 1795, un año después de que su autor saliera de la cárcel -bajo la acusación de "moderantismo"- pasa por ser la opus sadicum por excelencia.La filosofía en el tocador contiene todos los recursos, personajes y situaciones de la narrativa de Sade; junto a las lecciones eróticas que imparten unos "preceptores inmorales", está el filósofo que repasa la situación de la sociedad y reduce a desnuda verdad los valores -glorificados en público, burlados en privado- del clero y la aristocracia. La formación teórica y práctica de la vida, del amor y las ideas que recibe la protagonista no es simplemente erotismo; distintas formas de censura han pretendido reducir a este autor a un catálogo de desviaciones sexuales que serían suficientes para encerrar sus libros en la cárcel de los manuales de psicoanálisis o patología. Otros sencillamente lo borraron de la historia de la literatura y de la filosofía, definiñendole como un libertino desenfrenado capaz de los mayores escesos, que habría escrito sus inmorales obras para incitar al resto de los mortales a desviaciones semejantes.

Enllaços

  1. Beatriz Ochera: El complejo de Justine i la izquierda europea
  2. Maria Jesús Espinosa: Vuelve la rabia del Marqués de Sade
  3. Jesús Ferrero: El triunfo del vicio
  4. Javier Vallejo: Eugénie desnuda sobre ascuas
  5. Juan Goytisolo: La condición humana
  6. Javier Vallejo: Del individuo y el bien común
  7. Antonio Elorza: Sade: el deseo y el placer
  8. Jesús Ferrero: El animal que habita en nosotros
  9. Victoria Comballa: Placer y dolor
  10. Mario Vargas Llosa: El divino marqués en el museo
  11. Manuel Rodríguez Rivero: Tres eses (una maldita) y una gran P
  12. Joan de Segarra: La pasión por el marqués de Sade
  13. Terenci Moix: Sade no es únicamente sádico